Hola.

El Desdoblamiento Astral, viene a ser un sentido más en nuestro mundo de percepciones. El Desdoblamiento Astral, como herramienta perceptiva, nos permite conocer el Mundo de los Sueños y nuestro subconsciente de una manera práctica.
Con el desdoblamiento, podemos conocer un mundo de naturaleza energética. Un mundo deshumanizado al que, no sé por qué razón, le atribuimos características humanas.


Nuestra cultura soberbia, nos ha llevado a querer colonizar el Astral tal y como hemos hecho con el planeta Tierra. Es decir que, le hemos impuesto de manera arbitraria, jerarquías, espacios sociales, religiosos, espirituales; lugares buenos y malos, sistemas de vida tal y cual se dan en el mundo humano. Somos tan egoístas que no queremos pensar siquiera que pueden existir otras culturas, sociedades, pensamientos, emociones, que no sean las que conocemos.La herramienta de percepción que es el Desdoblamiento Astral, debe ser utilizada para buscar y comprender sin condicionamientos el Mundo Astral. Si tal vez fuéramos allá sin intención de encontrar lo que queremos encontrar, el Astral nos abriría sus puertas, pero vamos allá, con el fin de satisfacer nuestros deseos humanos.


Queremos utilizar el Desdoblamiento, para ganar dinero, para predecir el futuro, para fines prácticos. Y no hay nada más estúpido que querer hacer eso. El objetivo del Desdoblamiento Astral como herramienta de percepción, no es solucionarnos la vida en este Mundo Tridimensional. El objetivo del desdoblamiento, es que a través de esa ventana podamos conocer  lo que nuestros ojos no pueden ver, lo que nuestros oídos no pueden oír, y lo que nuestras manos no pueden tocar.
El objetivo del desdoblamiento, es abstracto, porque él en sí mismo es abstracto, y solo con herramientas abstractas vamos a poder comprender lo abstracto que es el mundo más allá de nuestros cinco sentidos humanos.
Cuando usamos el Desdoblamiento para comprender cosas abstractas, esa abstracción desaparece, y problemas complicados se iluminan solo gracias a que en un desdoblamiento, muestra mente escapa del condicionamiento tridimensional y humano.
No voy a decir que el desdoblamiento no puede ser usado para solucionar algunos problemas de la vida diaria, claro que puede ser así, pero usar esta herramienta maravillosa para fines tan grotescos, es una actitud que solo se le puede ocurrir a alguien cuya mente es tan torpe e ignorante, que no se le ocurre nada más.
El Desdoblamiento Astral como herramienta de percepción y comprensión, nos da la posibilidad de enfocarnos en la problemática del ser humano, que no es comer, ni vestir, ni tener abrigo, sino, que es aquel por el que inevitablemente cada uno de nosotros vamos a tener que pasar: la muerte.
La muerte, es el la graduación del curso de humano. Es ese momento al que vamos a enfrentarnos, queramos o no. Lo trascendental e ineludible de esta circunstancia, hace que no queramos afrontarla. Así vivimos toda la vida como si fuéramos inmortales.
Ignorar a la muerte, no hace que no vaya a ocurrir. No prestarle atención no hace que podamos evitarla. A cada momento ella, nos muestra su fiereza e implacabilidad. Fiereza e implacabilidad a la que vamos a ser, en algún momento sometidos.

Comprender lo abstracto, es el objetivo de un explorador astral. Y lo hace, porque sabe que va a morir, porque sabe que nada va a poder llevarse de este mundo. Sabe que lo único que tiene es su Alma, su Conciencia, y espera poder ser lo suficientemente consciente de eso para poder continuar sabiendo quien es, aún después de que su Cuerpo Físico deje de funcionar.





Ivan Guevara



Este tema es para todas las personas que ya se desdoblan pero que no pueden tener control sobre sus experiencias.
Mucha gente cree que desdoblarse es un acto fácil y pasivo donde vivimos esa experiencia como cuando estamos en el Mundo Físico. La verdad, es que no es tan fácil estar consciente en nuestro Cuerpo Astral mientras nuestro Cuerpo Físico está dormido.
Cuesta algún trabajo salir del Cuerpo Físico, y darse cuenta en un sueño de que se está en un sueño, no lo voy a negar, tiene su cuota de sacrificio y dedicación. Más allá de todo eso, si  ponemos el esfuerzo necesario, la emoción correcta, el pensamiento preciso, lógicamente, comenzaremos a tener viajes astrales. Luego, cuando esta primera etapa se da, comenzamos a tener algunos problemas, uno de ellos es, que aunque sabemos que estamos en el Astral, no podemos tener control sobre nuestras acciones.
Ese estado en el que uno está de alguna manera consciente en el Astral, se parece al estado en que llegamos cuando hemos bebido algunos tragos y entramos a la etapa eufórica donde todo es risa, o drama. Así, actuamos como si pudiéramos hacer todo en la vida, o en caso contrario, nos sentimos todo un fracaso. En cualquier caso, es un estado alterado donde la reflexión no está, nos hemos rendido a nuestros instintos más básicos, al programa de nuestro subconsciente… estamos descontrolados. Para aclarar esto, es bueno saber y comprender que en el Astral, todo cuanto somos internamente, es potencializado a su máximo nivel. Esto sucede porque allá, en el Astral, la censura que automáticamente se manifiesta en nuestra vida, no existe.
Es poco lo que podemos hacer para contener nuestra personalidad cuando estamos en la Quinta Dimensión conscientes. Si somos lujuriosos, inevitablemente, buscaremos alguna manera de satisfacer ese deseo. Lo mismo se da para todos los demás valores positivos y negativos que nos han enseñado.
Lograr hacer nuestra voluntad en el Astral, es una tarea titánica que toma toda una vida de práctica constante, esto es debido a que hemos sido educados bajo el modelo humano. Fuimos creciendo formados mental y emocionalmente de tal manera que es imposible abordar el Astral con esas características. Para nosotros, es normal vivir en un estado de constante euforia. Amamos los momentos alegres y descontrolados, en síntesis, vivimos fuera de control. Ese es un extremo, y el otro es aquel en el que pasamos por episodios de angustia, pena, depresión, pánico, etc. En ese ir y venir, en ese juego pendular, nos llevamos de nuestros instintos más que de nuestra reflexión. En ese estado, querer hacer nuestra voluntad en el Astral, es imposible porque estamos como locos, yendo de aquí para allá sin poder detenernos y reflexionar acerca de lo estamos viviendo, y tratar de tener algún acto, por pequeño que sea, consciente, voluntario.
Cuando uno comprende la forma ser del Ser humano, se da cuenta de que somos seres demenciales, poseedores de un magnifico cerebro capaz de crear con voluntad, sentimiento y concentración cualquier cosa. Pero ¿qué hacemos con ese cerebro? Lo usamos para divertirnos sensorialmente.


Todo el libreto que nos han enseñado, no sirve para el Astral. Todas nuestras creencias, cultura, y el conocimiento científico que hemos desarrollado, lamentablemente no nos sirven para abordar el Astral. Si nos desdoblamos y nos aventuramos en la Quinta Dimensión en el estado emocional y mental en el que nos encontramos, lamentablemente solo vamos a conocer  un Astral que es la representación de todo lo que internamente somos.
El verdadero Astral, está más allá de nuestros sentimientos y pensamientos humanos. El verdadero Astral, es un mundo que lamentablemente, como seres humanos, no podemos explorar.
Mucha gente sé que va a rabiar al leer estas palabras, pero es así. Entonces, para comenzar, si es que queremos tener verdadero control en el Astral, debemos comenzar a tener el control de nosotros mismos en la vida diaria. Si cada día vivimos sin continuidad de propósitos, sin concentrarnos en lo que hacemos, pesando una cosa y haciendo otra, cuando nos desdoblemos, en el Astral vamos a hacer lo mismo, o peor aún.
Todo lo que queremos lograr en el Astral, primero debemos lograrlo en el Mundo Físico. Si en el Mundo Tridimensional vivimos con una pareja mientras estamos pensando en otra. Si aquí estudiamos algo que no nos gusta, y hacemos las cosas por hacer. Si vivimos cada día sin enfocarnos en el momento. Si  andamos por el mundo distraídos con cualquier cosa, pudiendo llegar al extremo de que nos atropelle un auto, eso se potenciará mil veces en el Astral.
Si cuando estamos supuestamente conscientes en este mundo, en realidad estamos muy distraídos, ¿qué podemos esperar en el Astral? Es por eso que, ya desde hace mucho tiempo, los maestros siempre nos han dicho que estamos dormidos. Y es verdad, cuan dormidos estamos.
Tener control, ser capaces de responder de una manera voluntaria a cualquier evento que se de en la Quinta Dimensión, es una trabajo de ardua disciplina que va a ocuparnos todo el día, durante toda nuestra vida. Trabajar, comer, divertirnos, leer, mirar tv, jugar algún videojuego, practicar algún deporte, etc., estando atentos, viviendo el momento, sin olvidarnos de nosotros, es algo que vamos a tener que aprender a hacer, y vivir lo que nos reste de vida, con esa actitud. Esa es la única manera de que algún día podamos ser dueños de nuestros actos en el Mundo de los Sueños.   






Ivan Guevara


Mucha gente se pregunta cómo es que el Desdoblamiento Astral puede ayudar a curar heridas psicológicas que están escondidas en nuestro subconsciente. La respuesta es sencilla: esto es posible porque cuando nos desdoblamos, cuando estamos despiertos en nuestros sueños, tenemos acceso directo él.

Son las cuatro de la mañana. He despertado temprano. No tengo sueño. Hace muchos meses que no me desdoblo, son más de muchos meses. Me distraigo con el celular. Miro videos de análisis político y cualquier otra cosa que me llame la atención mientras espero que el sueño vuelva.


Ha transcurrido como media hora y siento que mis ojos se cierran, solamente escucho. En poco tiempo, las voces de las personas se confunden con mi sueño. Allí se distorsionan y adquieren vida propia.


Mi sueño, es una mezcla absurda e incoherente de las palabras de los que están hablando en el programa y paisajes creados por mi mente. Alguien me está gritando al oído que el imperialismo debe morir. De pronto, la misma persona dice que las dictaduras son lo peor que le ha pasado a humanidad. 


Veo una ciudad desconocida que parece pintada en la nada. No luce real, todo está construido con brochazos maestros; es un cuadro viviente. Allí veo dos grupos peleando. Discuten con voces amenazantes. Sus manos se abren y cierran formando apretados puños. Uno de ellos tiene las manos sobre la cintura; su pose de bravucón es explícita, pero no dice palabra. 

En nuestro subconsciente, están las causas de nuestros éxitos y fracasos. Allí se encuentran los orígenes de muchos de nuestros sufrimientos, temores y enfermedades. Allí están los resortes secretos de todas nuestras acciones, pensamientos y sentimientos incoherentes, auto destructivos. 







Hay un bullicio que no puedo entender. Me despierto. Oigo que el análisis continúa en ni celular. Ahora se han enfrascado en una discusión irreconciliable. Me doy cuenta de que he estado interpretando de una manera absurda en mis sueños, lo que dormido estaba oyendo. Por eso tuve ese sueño demencial, me digo. Felizmente, somñoliento, quiero dormir, me abandono. 

Quedo inconsciente. De pronto me veo caminando por las calles de mi ciudad. Antiguos muros de piedra y techos con tejas que un día fueron rojas e innumerables tiendas me dicen que estoy por el mercado. Pero hay algo raro en este paisaje, no se siente normal. Sigo caminando y miro la vereda. Sus piedras brillantes por el desgaste parecen ser las que estoy acostumbrado a ver cada vez que paso por allí, pero también hay algo extraño en ellas. Me detengo un segundo para preguntarme: ¿Dónde estoy?  Ah, el mercado me digo, pero una extraña sensación me invade, es una sensación ya conocida. Siento como que me quiero elevar, siento que quiero volar. Salto con la intención de elevarme y me elevo. Me doy cuenta de que estoy en el Astral. Una parte de mi, está feliz, la otra se pregunta qué hacer. 


La aventura hacia el subconsciente es posible mediante una terapia hipnótica. En mi caso nunca hice una, para mi, el DA, siempre fue una puerta directa hacia las sombras de mi psicología. Ese lugar tenebroso, oscuro e incomprensible, fue la solución a muchas de mis preguntas existenciales.


En nuestro subconsciente, el demonio danza alegre con punzante tridente guardando la entrada. Él, cuida celosamente los tesoros que ha logrado disfrazar. En nuestro infierno —porque no existe otro—, están todas las cualidades, capacidades, y facultades que carecemos y que deseamos tener portándonos fanáticamente bien.


Estoy flotando, una voz insistentemente me dice que haga eso. Cierro los ojos y me dejo llevar. Siento como una fuerza extraña a mi, me mueve como un pequeño bote a merced de la corriente marina. No me importa, no tengo miedo.


El acceso al subconsciente es difícil y problemático. Mi forma de acercarme a él, ha sido producto de mi práctica de DA. Por muchos años pensaba que cuando uno se desdoblaba, solo salía al Astral, pero esa es una parte de la historia, la otra, es que uno también se desdobla hacia su interior, hacia ese mundo interno siempre incomprendido, rechazado, temido, menospreciado, ignorado, por la mayoría de los seres humanos.


En mi mente, el vacío, solo quiero disfrutar de este momento. Con los ojos cerrados, floto por allí, floto por allá. Es tan delicioso estar así. 


Mis desdoblamientos están cambiando. Antes, salía y corría al cualquier sitio. Volaba, veía muchas cosas y entidades. Molestaba a quien se me cruzara en el camino. Ahora no me importa correr ni ir a ningún lado, algo ha cambiado en mi.

El subconsciente, nuestra sombra, es nuestro demonio. Todo lo que no hemos superado, todo lo que nos ha herido, todo lo que nos ha frustrado, todo lo que no hemos sido capacas de comprender, se esconde allí. Ese es el demonio que nos perturba ahora y seguramente después de muertos.


La confusión y el dolor inenarrable que hay en el infierno, es solamente la alegoría de nuestro interior caótico, sujeto con camisa de fuerza y encerrado bajo llave en la más oscura mazmorra de nuestra mente.

La vida vivida de esa manera, se asemeja a la vida de un niño, cuyas acciones se dan en una hermosa casa donde tiene lo que quiere. Una casa que en el jardín, más allá de todas las construcciones, también tiene una habitación vieja, oscura, cuya puerta está cerrada con un gran candado. Y ese niño que aparentemente es feliz, cuando pasa cerca de esa habitación, se estremece de angustia y temor, sin saber por qué.


Varios minutos se suceden desde que cerré los ojos. Ahora siento que me muevo en una sola dirección. De pronto, me detengo. Algo me dice que abra los ojos. Así lo hago. Veo una serie de pequeños adornos de navidad. Están Santa y sus renos. Ovejas blancas y negras con listones verdes y rojos colgados de sus cuellos. José, María y Jesús, están reunidos junto con una vaca y un burro. Un pequeño manojo de paja les sirve de piso. Melchor, Gaspar y Baltazar, miran con amor a la sagrada familia. Es un sencillo y hermoso nacimiento.






Mientras estoy distraído, observando en nacimiento, una sensación de dolor se apodera de mi. Entonces, recuerdo que de niño, solo una vez tuve navidad con nacimiento, hasta donde recuerdo. 

Cuando mi abuela, se hizo militante incondicional de los Testigos de Jehová, luego de deshacerse de todos sus cuadros con imágenes religiosas; luego de acabar a martillazos con San Martín de Porras, continuando con San Antonio, le prohibió a mi madre celebrar Navidad y le dijo que tener imágenes de santos en la casa, era un pecado que inevitablemente la llevarian al castigo eterno. Mi madre, persona criada a la antigua, a quien se le inculcó ciego respeto por sus padres, acató la orden. Desaparecieron las imágenes religiosas de mi casa y cuando nos visitaba la abuela, siempre nos venia con su prédica apocalíptica.

Por ese motivo, en mi casa no se celebraban las navidades. Siempre hubo regalos, panetón y cena especial, pero nada de nacimientos ni arbolitos ni luces de colores, ni arreglos navideños.


Pasaron los años. Nunca envidié las navidades de mis amigos. Esa fiesta, para mí, siempre fue algo lejano, algo que era para los demás. Cuando me tocó buscar mi camino, de alguna manera eso fue una ventaja. No tenía apego a esa fiesta. Fue sencillo olvidar lo poco que había de ella en mí.


Bajar al infierno, es abrir e iluminar esas partes oscuras de nuestra psicología. Allí, encontraremos al demonio. Ese demonio, es más poderoso, horrible, y perverso, si es que lo hemos ocultado, amarrado, censurado, despreciado. Ese demonio, tiene las llaves de los tesoros que nos faltan. Ese demonio, necesita ser comprendido, aceptado y amado. Pero, ¿por qué deberíamos hacer eso? Porque ese demonio es también parte de nuestra alma.


Observando ese pequeño nacimiento, regreso a mi niñez. Una tristeza enorme me apabulla. No sé que hacer. Nada puedo hacer. Comienzo a llorar desconsoladamente. Lloro por todos esos años que no tuve navidad. Finalmente, algo pasa en mi interior: comprendo muchas cosas y siento un alivio y una alegría que no había experimentado antes. Me despierto.


Para quien tenga la valentía de abrir las puertas del infierno, las puertas del cielo también estarán abiertas. Para quien tenga el coraje de aceptar a su demonio, su ángel de la guarda lo cuidará siempre. Para quien tenga sabiduría para amar a su demonio, el amor universal será su cualidad principal. Para quien tenga la inteligencia de perdonar a su demonio, el perdón de Dios le será concedido.


Nunca pensé que el no tener navidades normales me afectaran tanto. Con los años, cuando ya sabía que Santa no existe y que la Navidad es solo un invento, me sentía tan bien por no celebrarla como todos, pero había algo: por muchos años, justo el día de la noche buena, sentía una pena y soledad terribles que no podía comprender; el origen de ese dolor se había escondijo en algún lugar de mi mente porque de pequeño no pude lidiar con él. Es así como cualquier situación o experiencia que no podemos comprender y superar en ese momento, para que no nos cause dolor, preferimos olvidarla y guardarla en el subconsciente. 


Curarnos como seres humanos es un largo camino de aprendizaje. Es una aventura fascinante para la que no necesitamos absolutamente nada externo a nosotros. Mirar dentro de nosotros es la solución. Esto no es nada nuevo, ya van miles años desde que el ser humano escribió en el Oráculo de Delfos:


¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, 

que, si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, 
tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, 
¿cómo pretendes encontrar otras excelencias?
En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros.
¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses.








Ivan Guevara
Recuerdo, cuando era niño, justo antes de dormir o cuando despertaba muy de mañana, mi pasatiempo era quedarme divagando en nada. Solo mantenía los ojos abiertos mirando fijamente cualquier cosa que estuviera a mi frente. Pasaban los minutos y me fascinaba cuando mi percepción del objeto cambiaba. Era como si mis ojos pudieran hacer zoom. El objeto se acercaba hacia mi y podría ver mínimos detalles como la textura del material. También parecía que el objeto se hacía extremadamente tridimensional y podía visualizarlo como cuando giramos una cámara alrededor de algo. No recuerdo hasta qué edad pude disfrutar de eso, pero calculo que, a los siete años, prácticamente había olvidado todo ese asunto.

Creo que la dudosa capacidad —según mi padre— de ausentarme del lugar donde estaba me ayudó también a desdoblarme. De niño, siempre disfrutaba estar solo y en silencio. Me fascinaba contemplar las abejas rondando las flores en algún jardín camino del colegio a casa; y quedaba hechizado cuando en mi ruta se cruzaban hormigas; entonces, indefectiblemente las seguía hasta su guarida. El tiempo no existía, éramos solo yo y el universo. Disfrutaba mucho esos momentos de arrebato del mundo, mientras un abandono infinito hacía que me sintiera parte de todo. Con los años, esas sensaciones también se fueron.

Mi primer encuentro con el desdoblamiento —aunque no lo sabía aún— fue cuando tenía aproximadamente dieciocho años. Mis padres habían comprado una pequeña casita donde nos mudamos. Mi dormitorio resulto una ratonera ubicada en el segundo piso donde literalmente cabía una cama y un velador. Me fascinaba mi pequeña guarida: tenía dos ventanas, la primera estaba junto a la puerta desde donde se podía ver la ciudad, la segunda miraba hacia el tejado donde cada mañana dos gorriones venían a hacerme el show por media hora más o menos. Allí, durante las tardes, me gustaba quedarme a dormir la siesta. El lugar era cálido y tranquilo, e invitaba a quedar en un estado de ensueño cada vez que quería leer. En una oportunidad, luego de quedarme dormido no sé por cuanto tiempo, desperté, abrí los ojos, y como siempre me quedé mirando las vigas del techo, entonces quise levantarme, pero no pude. No podía mover ninguna parte de mi cuerpo.

El terror se apoderó de mi. Sentía cómo mi corazón comenzaba a acelerar sus latidos los que retumbaban con furia en mis oídos. Me sentía totalmente despierto, pero no podía abrir los párpados. Los intentos por tratar de mover cualquier parte de mi cuerpo fracasaban y me dejaban en un estado de angustia y desesperación terribles. Recuerdo que quería gritar y con gran esfuerzo lo logré, extrañamente nadie me oía, aún cuando yo podía escuchar la televisión encendida y los gritos de unos niños jugando en la calle. A todo esto, un irresistible sopor invadía todo mi cuerpo. El sueño trataba de someterme, invencible, magnífico en su fuerza, trataba de llevarme al reino de la inconciencia sin que nada pudiera hacer.

Por mi cabeza, fuerte, rotunda, estaba la idea de que, si me dormía, moriría, así que luchaba con todas mis fuerzas para no abandonarme. Mientras más luchaba, mi corazón aceleraba más sus latidos y un extraño sonido comenzaba a oírse en lo profundo de mis oídos. Era un zumbido algo metálico, como el producido por algún artefacto eléctrico. Ese sonido más parecido a un chirrido interminable aumentaba su volumen cuando trataba de moverme, convirtiéndose en una vibración que estremecía mi cuerpo. 

Recuerdo que pensaba que no iba a salir de esa.  Que probablemente, en algunas horas, cuando me buscaran, me encontrarían echado en mi cama, sin vida. Pero no quería morir, así que luchaba con todas mis fuerzas tratando de no dormir y probando si alguna parte de mi cuerpo se movía. Nada. Estaba paralizado de pies a cabeza. Algunas veces podía abrir los párpados y ver al final de la pieza, la ventana, y el cuadro colgado en la pared. Cerraba los ojos porque parecía que en mis músculos se habían instalado una especie de elásticos que me impedían abrirlos. Luego de muchos minutos, sentí que mi respiración comenzaba a fallar, era como si me costara respirar. En ese momento estaba seguro de que moriría.

La idea de que la corta historia de mi vida terminaría allí, hizo que sacara fuerzas de donde no había. Tanto tiempo tratando de moverme, me habían dejado físicamente agotado. Sentía que por mi frente escurrían líneas de sudor que se deslizaban por mi rostro, pasando por mi cuello y mojando la cama. Con pánico, traté de relajarme un poco, y cuando tuve algo de fuerzas, me levanté. Sentí mi cuerpo pesado, muy pesado, era tan pesado que mis movimientos parecían estar en cámara lenta. Cuando comenzaba a sentarme, sentí como un tirón en el área del encéfalo. Era como si me hubieran arrancado una parte de la piel de ese sector, no me importó, era mejor eso que estar muerto.

Un profundo mareo me acompañaba mientras me sentaba en la cama. Ya sentado, puse mis manos en mi rostro mientras me encogía con la cabeza entre mis rodillas. Allí estuve un momento. Los sonidos ya no estaban, podía moverme, aunque lentamente, solo me molestaban el mareo y una leve vibración en todo mi cuerpo. No me importó, estaba despierto, había sobrevivido a algo extraño. De pronto sentí una fuerte intención de mirar hacia atrás, lo hice, y lo que vi fue mi cuerpo echado, inerte. La impresión hizo que algo me tirara de la espalda y en menos de un segundo estaba nuevamente echado sin poder moverme.

Los síntomas volvieron. Ahora sí estaba seguro que no viviría, o peor aún, tal vez, ya estaba muerto.

Entonces, ¿había despertado? ¿Me había levantado? ¿Estaba ya en la dimensión desconocida, la de los fantasmas, donde pasan cosas muy raras? ¿Ya había fallecido? Pensamientos y más pensamientos corrían por mi cabeza como ratones asustados en una a habitación cerrada. Pero los latidos de mi corazón, y el sonido que hacía mi sangre circulando rápidamente por mis venas y arterias me decían que no.

Me dije, esto va a tomar tiempo. No sé que está pasando, pero saldré de esto. Sabía que mi cuerpo no se movía, y que el sueño me llevaba como si me hubieran colocado anestesia general. Buscando nuevamente alguna parte de mi cuerpo que se moviera, pude notar que solo el dedo pulgar del pie izquierdo podía hacerlo. Así que, comencé a moverlo lentamente, luego más rápido. Pensé que si comenzaba a mover solo ese dedo podría reanimar el resto de mi cuerpo. Cuando pude mover el dedo bastante rápido, di un tirón muy fuerte con toda la pierna, esta se movió bruscamente y desperté.

Era cómo si hubiera regresado de alguna realidad alterna, porque el despertar fue como los cortes que hay en las películas. Estaba echado, y ahora podía sentir totalmente mi cuerpo. Mis movimientos habían recuperado su soltura y respiraba normalmente. Solo tenía el rostro mojado y mi ropa estaba húmeda. Me senté. No quería volver a dormir.



Contra todo lo que se dice, pienso que el Desdoblamiento Astral, no es para todos. Esto contradice algunas de las cosas que escribí antes, pero con el tiempo me he dado cuenta de que los seres humanos somos todos diferentes. Cada quien tiene sus prioridades, y sus metas personales. Además, cada quien ha sido criado en algún sistema de creencias que hace que interprete la vida de acuerdo a ese sistema.

Sin embargo, las personas que se desdoblan están en todas las razas, estratos económicos, sistemas de creencias, religiones, y también entre los ateos. Esto quiere decir que, el desdoblamiento no es exclusivo de algo o alguien.

Con la difusión del Desdoblamiento Astral, mucha gente quiere desdoblarse. Con las promesas de poder viajar a cualquier parte el mundo e incluso al espacio exterior, sin hablar de las otras dimensiones, el Desdoblamiento Astral ha creado muchas expectativas en la gente.

Las prácticas de desdoblamiento que ahora se encuentran en Internet, si tratan de que el Cuerpo Físico quede dormido mientras nos quedamos despiertos en nuestro Cuerpo Astral, todas funcionan. Aun así, hay mucha gente que no lo logra, y esto se debe a que el problema no son las prácticas en sí, sino, las personas que las practican.

Cualquier persona que se dedique realmente a desdoblarse, estoy seguro que lo logrará. Las personas que creen que el desdoblamiento es un detalle pequeño y que no se necesita mucha energía ni tiempo para lograrlo, están muy equivocadas. Si queremos desdoblarnos, para agregar una pluma de colores más a nuestro sofisticado traje “espiritual”, no lo lograremos.

El desdoblamiento requiere como cualquier cosa en la vida, esfuerzo, tiempo, energía, y muchos sacrificios. Para mí pagar ese precio fue normal, es decir que no sentí que estaba dejando algo o a alguien.

El desdoblamiento astral no es como la meditación que es algo pasivo. Tampoco como la concentración y aunque ambos ayudan mucho para desdoblarse, desdoblarse es algo diferente.

Ya lo escribí antes, y es que el desdoblamiento te pide tu vida, al menos por el tiempo en que se reorganiza nuestra psicología, y nuestras energías adquieren una especial vibración. Ya cuando uno ha asimilado todo eso, es que puede darse algunas licencias y aun así poder desdoblarse.

Conozco algunas personas que se desdoblan y son especiales. No son como todo el mundo. Están en el mundo, hacen lo que hace todo el mundo, pero lo hacen a su manera. Es decir que están en el mundo sin pertenecerle a el. El mundo no se los ha tragado. Esas personas no hablan de sus experiencias, tal vez con alguien que se desdoble si lo hagan, pero aún así son muy reservadas. Si las conoces bien, verás que detrás de su manera de ser que a primera vista parece muy mundana y materialista, esconden un alma con elevadas inquietudes espirituales y que más allá de todo están viviendo para aprender. Ninguna persona que conozco que se desdobla realmente, vive del desdoblamiento.

Si es que tienes una inquietud sincera de querer desdoblarte, si es que desde niño tuviste algunas experiencias extrañas al dormir. Si estás buscando realmente el significado de la vida más allá de llevarte unos frijoles a la barriga, estoy seguro que te desdoblarás siempre y cuando le dediques el tiempo y la energía necesarios. Más allá de eso, te puedo garantizar que con el desdoblamiento no te harás millonario ni famoso, porque si estás interesado en la fama y el dinero, quiere decir que esa es tu prioridad y eso será lo que conseguirás, y aunque digas que te desdoblas, se que no puedes hacerlo.

Hay un mundo allí, un mundo de energía, espiritual le llaman otros, pero la puerta está cerrada mientras sigamos con nuestras tonteras, porque ese mundo quiere seres íntegros, sinceros, no niños arrogantes, malcriados y engreídos.

 




Ivan Guevara
Sentirse jalado, absorbido al vacío, justo en el momento de los síntomas del Desdoblamiento Astral, es algo que algunas personas experimentan durante sus prácticas.

Esta sensación se da cuando nuestro Cuerpo Físico ya está dormido y nosotros estamos conscientes en nuestro Cuerpo Astral.

Si solo estamos observando el proceso del desdoblamiento y no tomamos el control, lo que puede suceder es que lleguemos a una parálisis del sueño y no nos demos cuenta, para luego pasar por el proceso de cómo es que nuestro Cuerpo Astral sale a la Quinta Dimensión, el Astral.

Ya está muy claro para los que se desdoblan que los sueños no ocurren en nuestro cerebro. La gente que se desdobla, sabe que sus experiencias oníricas, conscientes o no, no son en su cerebro, sino, en algún lugar más.

El proceso del desprendimiento de eso que llaman Cuerpo Astral, del Cuerpo Físico, sucede de muchas maneras. Una de ellas, es esa que cito más arriba. Literalmente, cuando nuestro Cuerpo Físico se queda sin consciencia, la parte energética, rápidamente lo abandona, “dirigiéndose a un lugar" que está aquí, pero en otro nivel de vibración. Ese proceso que se da cada vez que dormimos, no es percibido, debido a que estamos dormidos. Esencialmente, estar dormido significa que no tenemos conciencia, que no nos damos cuenta, de todos los procesos involucrados en la vida.




No se despierta conciencia comiendo solo vegetales, ni cuidando el planeta, ni peleando en las calles tirando piedras. El término despertar conciencia ha sido terriblemente deformado, haciéndole creer a la gente que tener conciencia, que estar consciente, que despertar, es luchar por los animales, por el medio ambiente, por los pobres, por los enfermos, etc., eso no es despertar ni tener conciencia, eso es sentido común. Se puede hacer todo eso y aún estar dormido, es decir, vivir sin saber nunca qué es lo que ocurre en los procesos internos, energéticos e invisibles involucrados en la vida.

La vida es misteriosa, los procesos invisibles, los que no pueden ser mensurados, estudiados mediante el método científico, son los más importantes para que la vida prospere, evolucione, o, se extinga, desaparezca. Ya se han escrito millones de libros acerca de la vida y sus procesos bioquímicos, sociales, culturales, climáticos, etc., probablemente hagan falta otros tantos más para explicar los procesos invisibles -hasta ahora-, involucrados en ella.


Entonces, despertar, salir del sueño, dejar de estar hipnotizado, estar consciente, tener conciencia de algo, es, en este caso, experimentar conscientemente el proceso de cómo el Cuerpo Astral, deja, abandona, el Cuerpo Físico.

 Estar consciente en el Astral, involucra tomar el control. Así como en este Mundo Tridimensional tenemos el control, en el Astral, debemos tenerlo también.

Lo difícil de desdoblarse, es, poder estar despierto mientras el Cuerpo Físico duerme. Por eso, en las escuelas esotéricas se enseña a tomar el control desde antes de salir del Cuerpo Físico. Esa es la mejor forma de mantener la lucidez.

Para lograr tener el control del desdoblamiento, lo que se debe hacer es lo siguiente:

Cuando se esté en la fase de los síntomas, uno debe aprender a conocer cuándo es que el Cuerpo Físico ya esta dormido, una vez solucionado esto, -que estoy seguro que a cada quien le tomara unas cuantas experiencias donde tendrá que ir probando cual es el momento exacto-, lo mejor es levantarse de donde esté. No hay que imaginar o pensar que uno se levanta, sino, levantarse de hecho. A veces, cuando el Cuerpo Físico no está totalmente inconsciente, puede ser que sintamos que estamos pegados a alguna parte de él, en ese caso, hay que insistir en levantarse con fuerza y decisión.

Cuando uno se levanta de la cama, o de donde esté, hay más posibilidades de tener mucha conciencia en el Astral.

Si en el momento de estar queriendo salir del Cuerpo Físico, no lo hacemos con actos sino con la mente, sucede que aparece un remolino, tornado, o fuerte viento que nos arrastra fuera. Si eso ocurre, no hay que temer. Uno debe de tratar de estar lo más consciente posible, porque es fácil perder al control y marearse, o dormirse, y si eso ocurre, todo pasará a ser un sueño común, o sueño lúcido.

Cuando cesa el remolino, podemos hacer lo que queramos, antes de eso, es imposible. Necesariamente, hay que dejarse llevar por el remolino, sin miedo.

Si se practica con insistencia, muchas serán las oportunidades para ir afinando, aprendiendo, y corrigiendo. Como todo en la vida, uno logra una habilidad practicándola, y en eso, el Desdoblamiento Astral es igual.


Ivan Guevara



Toda persona que desea una vida espiritual siempre tiende a buscar un maestro. Es natural que busquemos a alguien que nos enseñe, alguien que conozca el camino,  que nos pueda ayudar, entre otras cosas.

Los maestros  han existido desde que el ser humano comenzó a tener suficiente conciencia de sí mismo,  y así, cuestionar, de donde viene, a donde va, qué es la vida, ¿existe un ser superior? Etc.

En el proceso de hacernos conscientes, siempre hubo alguien más que andaba un paso adelante.  Ese alguien, de alguna manera trató de enseñar lo que sabía, pero, también tenia que enfrentarse a una sociedad que se sofisticaba cada vez más, que comenzaba a experimentar su evolución mediante la formación de grupos e poder que poco a poco iban tomando el control del resto de la población.

Los grupos de poder, desde que aparecieron en este mundo como consecuencia de la evolución de la sociedad, se dieron cuenta de algo: necesitaban herramientas de sometimiento para controlar a las masas, así, no tardaron en darse cuenta de que la verdadera espiritualidad, desfigurada a través de religiones, disciplinas, filosofías, etc., servía muy bien para lograr sus objetivos, así, cada expresión sincera de espiritualidad fue manipulada intencionalmente, creando leyes, reglas, ritos, ceremonias, ídolos, amuletos, imágenes, etc. La esencia de la espiritualidad quedó oscurecida, porque la verdadera espiritualidad, es en esencia libre y hace a las personas libres, y eso nunca les convino a los grupos de poder.

La humanidad, ha dado pocos maestros que predicaron la libertad y el amor, la mayoría, han quedado relegados, marginados, y olvidados. A los que este sistema adoptó y ensalzó, esta sociedad los ha utilizado tergiversando sus enseñanzas.

Un verdadero maestro, trata de que comprendamos, el sabe que no hay otro camino. Pero también sabe que  comprender es complicado y que no depende de cuanto hayamos estudiado, ni, de si seguimos a algún maestro. Un maestro, sabe que lo único que puede hacer, es tratar que dentro de las personas que lo escuchan, algo se mueva, algo despierte.

Entonces, el que podamos comprender algo, no es tarea ni responsabilidad del maestro. Cada quien tiene que comprender. Un profesor de matemáticas, por muy bueno que sea, solo nos puede ayudar explicándonos bien las cosas. Más allá de eso, si comprendemos o no, es nuestra tarea. Por esta razón, no importa cuan bueno sea el maestro, si el estudiante no asume la responsabilidad de comprenderlo lo se le enseña, habrá perdido el tiempo.

Pero comprender, es algo muy complejo. Primero: cada quien comprende lo que es capaz de comprender. Así, cada quien comprende de diferente manera y a un nivel diferente. No hay dos comprensiones iguales.

Tener la comprensión de algo, es descubrir el sentido profundo de algo. Descubrir  el sentido profundo de algo, tiene que ver con cuan capaces somos de observar algo. No solo eso, sino, con qué herramientas contamos para realizar ese proceso. Así, en la comprensión están involucradas muchas cosas como nuestra edad, sexo, intereses personales, cultura, nacionalidad, religión, creencias,  y cualquier otra capacidad extra que tengamos.

No diré que para comprender hay que hacer esto o aquello, sé que finalmente el tiempo hace sus cosas, y si es que nos esforzamos y tenemos la mente amplia, vamos a poder ir trascendiendo todo aquello que hace que nuestra compresión no sea profunda.

Más allá de la comprensión de la mente, existe la comprensión de la conciencia. Esa, es la comprensión de nuestra alma. La comprensión del alma es totalmente diferente a la comprensión mental. La mente, sistematiza, clasifica. La mente,  jerarquiza,  organiza de una manera esquemática todo; eso es un nivel de comprensión, pero no es la comprensión del alma.

El alma comprende de una manera diferente. Esa comprensión es difícil de explicar, pero diré que para la comprensión del alma no hay sistematizaciones, ni clasificaciones. El alma no jerarquiza ni esquematiza nada. El alma "observa" todo en un contexto atemporal y sin ubicación específica. Todo está relacionado para el alma. Así, no hay nada en este mundo que sea solo problema de uno. El alma comprende que hilos invisibles nos unen a todo.

La gracia del alma es la síntesis. La síntesis solo puede ser lograda cuando no hay condicionamientos que distorsionen la percepción de lo que queremos comprender. Si queremos comprender. tenemos que tratar de ser simples observadores de cualquier cosa, solo así, nuestra alma puede observar.

Finalmente, cuando estamos en el proceso de comprender, ¿qué queremos comprender? La verdad, dicen muchos, pero no hay tal verdad. El amor, dicen otros; pero no hay amor. La muerte, dicen otros más; pero no hay muerte. Así, en el afán de comprender nos damos cuenta de que no hay nada que comprender, que la vida es como es, y que lo mejor es prepararse para un día enfrentar lo desconocido.

Un obstáculo para la verdadera comprensión, es el maestro. Un verdadero maestro no te dirá que lo que él dice es la verdad. Un verdadero maestro te dirá que busques la verdad en ti, en tu alma. Pero nuestra alma es una parte tan íntima y delicada que no acepta nada a medidas. Nuestra alma nos dice "¿Quieres saber? ¿Quieres comprender? Entonces, Yo soy el maestro".

Dos maestros no caben en la búsqueda de la verdad y la sabiduría. Así, llega el momento en que tenemos que decidir a qué maestro vamos a seguir. Si nos decidimos por el maestro externo, pasaremos toda una vida repitiendo lo que alguien más dijo y nunca comprenderemos nada, porque repetir algo no es comprender. Si elegimos a nuestra alma como el maestro de nuestra vida, todo un mundo de sorpresas, conocimiento y sabiduría  se abrirá a nosotros.

Hace mucho que escucho: "pero el maestro dice, o dijo esto acerca de ..." Si estamos en ese estado, quiere decir que todavía somos el niño aquel que dice a sus amiguitos: "pero mi papá dice que no hay que pegar a los demás. Pero mi mamá me ha dicho que me porte bien".  No hemos madurado, y no hemos querido asumir el riesgo de nuestro crecimiento espiritual. Queremos seguir teniendo al papá que nos dice lo correcto y lo incorrecto. No nos queremos esforzar en comprender nosotros mismos. Nos da miedo sacar nuestras propias conclusiones, y nos aterra cometer el terrible pecado de traicionar al maestro. Pero como ya lo dije antes: la peor traición, es traicionarse a uno mismo.




Cuando nos atrevemos, cuando tenemos la osadía, la audacia, de asumir nosotros mismos la formación de nuestra espiritualidad, algo pasa, nuestra alma despierta y se manifiesta, por fin hemos dicho adiós al maestro externo. ¡El maestro ha muerto. Viva el Maestro!

Decir adiós al maestro externo significa olvidar todo lo que nos enseño. Tirar a la basura todos los libros que leímos y que venerábamos, es otra cosa que debemos hacer. Deshacernos de nuestros amuletos, imágenes, creencias, dogmas, filosofías, etc… es necesario, porque  decir adiós  al maestro externo, significa que nos presentamos ante nuestra alma con las páginas en blanco para que ella escriba la historia de nuestra vida.

Cuando nos hemos liberado de quienes estaban usurpando el lugar de nuestra alma, nuevas formas de pensar aparecen. Nuestra comprensión tridimensional se transforma en multidimensional, y la síntesis se hace visible y posible.

Todo es conciencia, y para esa conciencia que es conocida como dios, reconocerse  a sí misma como tal, es su máximo regocijo. Bienvenido a casa, aunque siempre estuviste en ella.


Ivan Guevara




Mucha personas me preguntan si voy a seguir escribiendo acerca del Desdoblamiento Astral, o por qué es que ya no lo hago. Lo que sucede es que ya escribí  tanto acerca de ese tema que no encuentro qué más incluir.

Lo que falta para que la gente se desdoble, es disciplina. No quieren cambiar absolutamente nada en sus vidas, pero sí quieren desdoblarse. 

Como ya  lo dije antes, el Desdoblamiento Astral es el embudo que selecciona a las personas, porque para lograrlo uno va a tener que cambiar, o va a tener que tener una especial forma de sentir, pensar y actuar. Mucha gente ya viene así, y en ellos el desdoblamiento es natural aún cuando sus vidas sean caóticas y desordenadas. 

Existe  mucha gente que se desdobla, que es alcohólica, o esta en las drogas, no hacen nada para desdoblarse pero pueden hacerlo. Esas personas nacieron así, se lo ganaron en otras existencias, ahora, su alma está experimentando otras circunstancias. Esas personas son pocas, pero en alguna oportunidad, cuando quisieron aprender a desdoblarse, tuvieron que disciplinarse para poder salir al astral conscientes. 

Cuando uno aprende a desdoblarse, es como cuando aprendemos a nadar o a andar en bicicleta, nunca lo olvidamos. Eso queda en nuestra alma y se manifiesta espontáneamente.


Las personas que se desdoblan son especiales. No miran este mundo con los ojos de todos porque han visto más allá. Se ríen de todo lo que hacen los demás, y sus actos casi nunca son comprendidos, porque no se entiende que para tomar una decisión, ellos cuentan con una variable más para evaluar la situación: sus desdoblamientos astrales.

Hay una psicología especial que se necesita para desdoblarse. Esa psicología se va gestando y se va construyendo en la medida que la persona va desdoblándose. Finalmente  se llega a eso que somos todos nosotros, seres un poco solitarios, que miramos al mundo como un patio de juegos donde los seres humanos juegan al gran teatro de la vida. Cada quien asume su papel y trata de cumplir lo mejor que puede, y aunque todo parece  tan real, nosotros sabemos que finalmente todo es un juego.

No escribo más acerca del Desdoblamiento Astral, porque no es necesario (salvo que considere que he omitido algo importante). Con todo lo que escribí, hay para toda una vida o para varias si se trata de perfeccionarse. Las cosas que faltan, sé que cada quien logrará descubrirlas porque son pequeños detalles que solo necesitan de un poco de sentido común.

En todo lo que escribí, nunca hablé de los seres astrales, ni de los maestros, ni  ángeles, ni templos, ni extraterrestres. No lo hice porque no creo en ellos. Si creyera, ya me habría declarado maestro, iluminado, o mensajero del milenio, pero nunca he creído todo lo que me dicen en el Astral.

No comprendo por qué el Astral tiene que ser una copia del mundo tridimensional. No Acepto que allá haya templos y que los personajes astrales tengan manos y pies. No comprendo esas cosas.  Si el Astral es un lugar espiritual, energético, ¿porqué hay allá seres con ojos? ¿Para qué la ropa? ¿Para qué las piernas si uno puede transportarse en un pensamiento a otros mundos? ¿Por qué tener una boca? Allá no se habla, ni se come hamburguesas.

En fin, son miles de detalles que hacen que no crea lo que veo en ese mundo. Lo que sí sé, es que existe, y que mi tarea es descubrir qué es lo que realmente hay allá.

El desdoblamiento Astral no es el fin. Muchos se están confundiendo y perdiendo el tiempo creyendo que  desdoblarse es el objetivo, la salvación. El Desdoblamiento Astral, es solo una herramienta que nos ayuda a comprender la vida, el mundo, el universo. Cuando usamos bien el Desdoblamiento Astral, las respuestas llueven del cielo, nos damos cuenta que la verdad es todo, que hasta le mentira es la verdad, y que no existe nada más que energía que se crea y recrea en infinitas formas, en fin, como muchos  dicen, todo es Dios.

Ivan Guevara












El cómo es Dios, es algo que nadie lo sabe. Cada religión, creencia, etc., tiene su particular idea de Dios. Además, cada quién le asigna arbitrariamente atributos muy particulares.

El Dios de uno, no es el de otro, aunque ambas personas estén en la misma creencia. El Dios de los católicos, no es el Dios de los budistas, ni el Dios de los habitantes originarios de América del Sur,  es el Dios de los antiguos habitantes de Europa.

Existen Dioses para todos los gustos. Hay de varias formas, colores, y sabores. Existen Dioses vengativos, coléricos, llenos de ira; y los hay amorosos hasta el extremo.

Algunos dioses aman unas cosas, y detestan otras. Otros, son celosos, avaros, y siempre procuran juzgar y sentenciar. Todo esto me hace recordar al Dios de los gatos que mientras ellos le piden pescado, un perro les dice que están equivocados, que Dios es perro, y que no hay que pedirle pescado, sino huesos.

Hay veces que pienso que el ser humano es muy estúpido o es que finge serlo porque le conviene ¿Cómo es que no nos damos cuenta de eso? De que hay millones de dioses, tantos como seres humanos. No queremos ver la realidad porque no nos conviene. Ya tenemos esposa, hijos, deudas, hipotecas y grandes planes para nosotros y los nuestros, y lo que importa es el dinero. Solo así se entiende que la mayoría de las veces actuemos, a sabiendas, tan estúpidamente. 



En nuestro proceso evolutivo como seres humanos, hemos tenido que aprender muchas cosas, y una de las más importantes para esta sociedad, es el cómo vamos a subsistir. Nos preparamos desde que nacemos para ganar dinero. La idea de Dios que tenemos es la que hemos heredado de nuestros padres: un Dios nos ayude a llevar el pan a la mesa. El Dios proveedor de pan es todo lo que el ser humano pide. Y si ese no fue el Dios que nos enseñaron, buscaremos eso en nuestra vida, y nos llamaremos espirituales.

Cada ser humano, lleva dentro de sí mismo una inquietud primaria más allá de las necesidades básicas. La necesidad de saber, conocer, cómo y para qué es que está aquí. Aunque nos hayamos puesto la máscara de la materialidad, cuando estamos solos, cuando nadie nos puede ver, nos preguntamos si estamos haciendo lo que un ser humano viene a hacer. La verdad es que en cierto sentido hagamos lo que hagamos, estamos haciendo lo correcto; pero más allá de eso, ¿nuestra alma se siente feliz de hacerlo? Cada quien tiene que responderse esa pregunta.

Si hay una verdad absoluta, la búsqueda de ella debe ser lo que caracterice al ser humano. Pero la verdad absoluta es un gran desafío; es el más difícil desafío que alguna vez cada ser humano tiene que emprender, porque no hay camino, ni hay señales externas, es como caminar en la oscuridad alumbrado de una pequeña vela que solo nos permite estar a salvo en el lugar donde nos encontramos. Más allá de eso, no vemos, no hay cómo. Y entonces es allí donde nuestra naturaleza verdadera, real, sale. Nuestro ADN cósmico, eterno y universal, nos dice que hay algo más allá de todo. Que aunque la oscuridad y el miedo no nos dejen comprender lo trascendental, es seguro que hay algo más allá de todo este mundo de percepciones sensoriales. Y así damos el siguiente paso.

Alguna vez comprendí que si había venido a este mundo a comer, embriagarme, comprar ropa, tecnología, y todas las demás cosas que hace el ser humano promedio, el paso por este mundo sería para mi una gran frustración. Así es como me atreví a comprender que, finalmente, Dios es como nosotros somos. Si en nuestro interior traemos la ambición, la venganza, la ira, la crítica, el pecado, el castigo, el celo, ese es el Dios que buscaremos. Alguien que colme nuestras expectativas.

Cada ser humano ha creado a su Dios particular. Cada iglesia, religión, grupo social, económico, étnico ha creado a Dios a su imagen y semejanza. Y cuando en la Biblia dice que Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, lo que quiere decir en realidad, es que , nosotros somos los que creamos al Dios que nos conviene.

Siendo así la cosa, me parece maravilloso que cada Dios que ha sido creado por el ser humano, funcione. Me quedo estupefacto cuando veo que a pesar de que hay miles de dioses en este planeta, todos de alguna manera hacen su trabajo decentemente. Lo que me lleva a la siguiente conclusión: que Dios, es absolutamente todo, y así, no le importa si le das un nombre u otro, si le asignas unas cualidades u otras, si le das ciertos valores u otros, igual te hace los milagros y te ayuda en tus metas y objetivos. 

Dios es el motor del universo, es la energía sin la cual no puede existir nada. Dios es la fecundidad extrema y eso es natural para Él. Por eso se dice que Dios da. A nada le dice que no, porque hasta el no, para Él, es un sí.

Aquí, abajo, en el mundo material, donde los sentidos cuentan y el hambre es despiadada, nos hacemos problemas; y lo único que hemos hecho en miles de años de civilización humana, es, separar, romper, particularizar, -porque nos conviene-, lo que en realidad es un todo, porque desde nuestra pobre perspectiva, no es un todo, y lo que cuenta es nuestra percepción. Hay que subir al monte, para ver el panorama de lejos, solo así nuestro dios provinciano, se va a universalizar.








Ivan Guevara


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Ivan Guevara
Autor del blog Aprendiz de Mago y La Otra Realidad Conversaciones con Elam.