Hola.

Sentirse jalado, absorbido al vacío, justo en el momento de los síntomas del Desdoblamiento Astral, es algo que algunas personas experimentan durante sus prácticas.

Esta sensación se da cuando nuestro Cuerpo Físico ya está dormido y nosotros estamos conscientes en nuestro Cuerpo Astral.

Si solo estamos observando el proceso del desdoblamiento y no tomamos el control, lo que puede suceder es que lleguemos a una parálisis del sueño y no nos demos cuenta, para luego pasar por el proceso de cómo es que nuestro Cuerpo Astral sale a la Quinta Dimensión, el Astral.

Ya está muy claro para los que se desdoblan que los sueños no ocurren en nuestro cerebro. La gente que se desdobla, sabe que sus experiencias oníricas, conscientes o no, no son en su cerebro, sino, en algún lugar más.

El proceso del desprendimiento de eso que llaman Cuerpo Astral, del Cuerpo Físico, sucede de muchas maneras. Una de ellas, es esa que cito más arriba. Literalmente, cuando nuestro Cuerpo Físico se queda sin consciencia, la parte energética, rápidamente lo abandona, “dirigiéndose a un lugar" que está aquí, pero en otro nivel de vibración. Ese proceso que se da cada vez que dormimos, no es percibido, debido a que estamos dormidos. Esencialmente, estar dormido significa que no tenemos conciencia, que no nos damos cuenta, de todos los procesos involucrados en la vida.




No se despierta conciencia comiendo solo vegetales, ni cuidando el planeta, ni peleando en las calles tirando piedras. El término despertar conciencia ha sido terriblemente deformado, haciéndole creer a la gente que tener conciencia, que estar consciente, que despertar, es luchar por los animales, por el medio ambiente, por los pobres, por los enfermos, etc., eso no es despertar ni tener conciencia, eso es sentido común. Se puede hacer todo eso y aún estar dormido, es decir, vivir sin saber nunca qué es lo que ocurre en los procesos internos, energéticos e invisibles involucrados en la vida.

La vida es misteriosa, los procesos invisibles, los que no pueden ser mensurados, estudiados mediante el método científico, son los más importantes para que la vida prospere, evolucione, o, se extinga, desaparezca. Ya se han escrito millones de libros acerca de la vida y sus procesos bioquímicos, sociales, culturales, climáticos, etc., probablemente hagan falta otros tantos más para explicar los procesos invisibles -hasta ahora-, involucrados en ella.


Entonces, despertar, salir del sueño, dejar de estar hipnotizado, estar consciente, tener conciencia de algo, es, en este caso, experimentar conscientemente el proceso de cómo el Cuerpo Astral, deja, abandona, el Cuerpo Físico.

 Estar consciente en el Astral, involucra tomar el control. Así como en este Mundo Tridimensional tenemos el control, en el Astral, debemos tenerlo también.

Lo difícil de desdoblarse, es, poder estar despierto mientras el Cuerpo Físico duerme. Por eso, en las escuelas esotéricas se enseña a tomar el control desde antes de salir del Cuerpo Físico. Esa es la mejor forma de mantener la lucidez.

Para lograr tener el control del desdoblamiento, lo que se debe hacer es lo siguiente:

Cuando se esté en la fase de los síntomas, uno debe aprender a conocer cuándo es que el Cuerpo Físico ya esta dormido, una vez solucionado esto, -que estoy seguro que a cada quien le tomara unas cuantas experiencias donde tendrá que ir probando cual es el momento exacto-, lo mejor es levantarse de donde esté. No hay que imaginar o pensar que uno se levanta, sino, levantarse de hecho. A veces, cuando el Cuerpo Físico no está totalmente inconsciente, puede ser que sintamos que estamos pegados a alguna parte de él, en ese caso, hay que insistir en levantarse con fuerza y decisión.

Cuando uno se levanta de la cama, o de donde esté, hay más posibilidades de tener mucha conciencia en el Astral.

Si en el momento de estar queriendo salir del Cuerpo Físico, no lo hacemos con actos sino con la mente, sucede que aparece un remolino, tornado, o fuerte viento que nos arrastra fuera. Si eso ocurre, no hay que temer. Uno debe de tratar de estar lo más consciente posible, porque es fácil perder al control y marearse, o dormirse, y si eso ocurre, todo pasará a ser un sueño común, o sueño lúcido.

Cuando cesa el remolino, podemos hacer lo que queramos, antes de eso, es imposible. Necesariamente, hay que dejarse llevar por el remolino, sin miedo.

Si se practica con insistencia, muchas serán las oportunidades para ir afinando, aprendiendo, y corrigiendo. Como todo en la vida, uno logra una habilidad practicándola, y en eso, el Desdoblamiento Astral es igual.

Ivan Guevara





Toda persona que desea una vida espiritual siempre tiende a buscar un maestro. Es natural que busquemos a alguien que nos enseñe, alguien que conozca el camino,  que nos pueda ayudar, entre otras cosas.

Los maestros  han existido desde que el ser humano comenzó a tener suficiente conciencia de sí mismo,  y así, cuestionar, de donde viene, a donde va, qué es la vida, ¿existe un ser superior? Etc.

En el proceso de hacernos conscientes, siempre hubo alguien más que andaba un paso adelante.  Ese alguien, de alguna manera trató de enseñar lo que sabía, pero, también tenia que enfrentarse a una sociedad que se sofisticaba cada vez más, que comenzaba a experimentar su evolución mediante la formación de grupos e poder que poco a poco iban tomando el control del resto de la población.

Los grupos de poder, desde que aparecieron en este mundo como consecuencia de la evolución de la sociedad, se dieron cuenta de algo: necesitaban herramientas de sometimiento para controlar a las masas, así, no tardaron en darse cuenta de que la verdadera espiritualidad, desfigurada a través de religiones, disciplinas, filosofías, etc., servía muy bien para lograr sus objetivos, así, cada expresión sincera de espiritualidad fue manipulada intencionalmente, creando leyes, reglas, ritos, ceremonias, ídolos, amuletos, imágenes, etc. La esencia de la espiritualidad quedó oscurecida, porque la verdadera espiritualidad, es en esencia libre y hace a las personas libres, y eso nunca les convino a los grupos de poder.

La humanidad, ha dado pocos maestros que predicaron la libertad y el amor, la mayoría, han quedado relegados, marginados, y olvidados. A los que este sistema adoptó y ensalzó, esta sociedad los ha utilizado tergiversando sus enseñanzas.

Un verdadero maestro, trata de que comprendamos, el sabe que no hay otro camino. Pero también sabe que  comprender es complicado y que no depende de cuanto hayamos estudiado, ni, de si seguimos a algún maestro. Un maestro, sabe que lo único que puede hacer, es tratar que dentro de las personas que lo escuchan, algo se mueva, algo despierte.

Entonces, el que podamos comprender algo, no es tarea ni responsabilidad del maestro. Cada quien tiene que comprender. Un profesor de matemáticas, por muy bueno que sea, solo nos puede ayudar explicándonos bien las cosas. Más allá de eso, si comprendemos o no, es nuestra tarea. Por esta razón, no importa cuan bueno sea el maestro, si el estudiante no asume la responsabilidad de comprenderlo lo se le enseña, habrá perdido el tiempo.

Pero comprender, es algo muy complejo. Primero: cada quien comprende lo que es capaz de comprender. Así, cada quien comprende de diferente manera y a un nivel diferente. No hay dos comprensiones iguales.

Tener la comprensión de algo, es descubrir el sentido profundo de algo. Descubrir  el sentido profundo de algo, tiene que ver con cuan capaces somos de observar algo. No solo eso, sino, con qué herramientas contamos para realizar ese proceso. Así, en la comprensión están involucradas muchas cosas como nuestra edad, sexo, intereses personales, cultura, nacionalidad, religión, creencias,  y cualquier otra capacidad extra que tengamos.

No diré que para comprender hay que hacer esto o aquello, sé que finalmente el tiempo hace sus cosas, y si es que nos esforzamos y tenemos la mente amplia, vamos a poder ir trascendiendo todo aquello que hace que nuestra compresión no sea profunda.

Más allá de la comprensión de la mente, existe la comprensión de la conciencia. Esa, es la comprensión de nuestra alma. La comprensión del alma es totalmente diferente a la comprensión mental. La mente, sistematiza, clasifica. La mente,  jerarquiza,  organiza de una manera esquemática todo; eso es un nivel de comprensión, pero no es la comprensión del alma.

El alma comprende de una manera diferente. Esa comprensión es difícil de explicar, pero diré que para la comprensión del alma no hay sistematizaciones, ni clasificaciones. El alma no jerarquiza ni esquematiza nada. El alma "observa" todo en un contexto atemporal y sin ubicación específica. Todo está relacionado para el alma. Así, no hay nada en este mundo que sea solo problema de uno. El alma comprende que hilos invisibles nos unen a todo.

La gracia del alma es la síntesis. La síntesis solo puede ser lograda cuando no hay condicionamientos que distorsionen la percepción de lo que queremos comprender. Si queremos comprender. tenemos que tratar de ser simples observadores de cualquier cosa, solo así, nuestra alma puede observar.

Finalmente, cuando estamos en el proceso de comprender, ¿qué queremos comprender? La verdad, dicen muchos, pero no hay tal verdad. El amor, dicen otros; pero no hay amor. La muerte, dicen otros más; pero no hay muerte. Así, en el afán de comprender nos damos cuenta de que no hay nada que comprender, que la vida es como es, y que lo mejor es prepararse para un día enfrentar lo desconocido.

Un obstáculo para la verdadera comprensión, es el maestro. Un verdadero maestro no te dirá que lo que él dice es la verdad. Un verdadero maestro te dirá que busques la verdad en ti, en tu alma. Pero nuestra alma es una parte tan íntima y delicada que no acepta nada a medidas. Nuestra alma nos dice "¿Quieres saber? ¿Quieres comprender? Entonces, Yo soy el maestro".

Dos maestros no caben en la búsqueda de la verdad y la sabiduría. Así, llega el momento en que tenemos que decidir a qué maestro vamos a seguir. Si nos decidimos por el maestro externo, pasaremos toda una vida repitiendo lo que alguien más dijo y nunca comprenderemos nada, porque repetir algo no es comprender. Si elegimos a nuestra alma como el maestro de nuestra vida, todo un mundo de sorpresas, conocimiento y sabiduría  se abrirá a nosotros.

Hace mucho que escucho: "pero el maestro dice, o dijo esto acerca de ..." Si estamos en ese estado, quiere decir que todavía somos el niño aquel que dice a sus amiguitos: "pero mi papá dice que no hay que pegar a los demás. Pero mi mamá me ha dicho que me porte bien".  No hemos madurado, y no hemos querido asumir el riesgo de nuestro crecimiento espiritual. Queremos seguir teniendo al papá que nos dice lo correcto y lo incorrecto. No nos queremos esforzar en comprender nosotros mismos. Nos da miedo sacar nuestras propias conclusiones, y nos aterra cometer el terrible pecado de traicionar al maestro. Pero como ya lo dije antes: la peor traición, es traicionarse a uno mismo.




Cuando nos atrevemos, cuando tenemos la osadía, la audacia, de asumir nosotros mismos la formación de nuestra espiritualidad, algo pasa, nuestra alma despierta y se manifiesta, por fin hemos dicho adiós al maestro externo. ¡El maestro ha muerto. Viva el Maestro!

Decir adiós al maestro externo significa olvidar todo lo que nos enseño. Tirar a la basura todos los libros que leímos y que venerábamos, es otra cosa que debemos hacer. Deshacernos de nuestros amuletos, imágenes, creencias, dogmas, filosofías, etc… es necesario, porque  decir adiós  al maestro externo, significa que nos presentamos ante nuestra alma con las páginas en blanco para que ella escriba la historia de nuestra vida.

Cuando nos hemos liberado de quienes estaban usurpando el lugar de nuestra alma, nuevas formas de pensar aparecen. Nuestra comprensión tridimensional se transforma en multidimensional, y la síntesis se hace visible y posible.

Todo es conciencia, y para esa conciencia que es conocida como dios, reconocerse  a sí misma como tal, es su máximo regocijo. Bienvenido a casa, aunque siempre estuviste en ella.


Ivan Guevara




Mucha personas me preguntan si voy a seguir escribiendo acerca del Desdoblamiento Astral, o por qué es que ya no lo hago. Lo que sucede es que ya escribí  tanto acerca de ese tema que no encuentro qué más incluir.

Lo que falta para que la gente se desdoble, es disciplina. No quieren cambiar absolutamente nada en sus vidas, pero sí quieren desdoblarse. 

Como ya  lo dije antes, el Desdoblamiento Astral es el embudo que selecciona a las personas, porque para lograrlo uno va a tener que cambiar, o va a tener que tener una especial forma de sentir, pensar y actuar. Mucha gente ya viene así, y en ellos el desdoblamiento es natural aún cuando sus vidas sean caóticas y desordenadas. 

Existe  mucha gente que se desdobla, que es alcohólica, o esta en las drogas, no hacen nada para desdoblarse pero pueden hacerlo. Esas personas nacieron así, se lo ganaron en otras existencias, ahora, su alma está experimentando otras circunstancias. Esas personas son pocas, pero en alguna oportunidad, cuando quisieron aprender a desdoblarse, tuvieron que disciplinarse para poder salir al astral conscientes. 

Cuando uno aprende a desdoblarse, es como cuando aprendemos a nadar o a andar en bicicleta, nunca lo olvidamos. Eso queda en nuestra alma y se manifiesta espontáneamente.


Las personas que se desdoblan son especiales. No miran este mundo con los ojos de todos porque han visto más allá. Se ríen de todo lo que hacen los demás, y sus actos casi nunca son comprendidos, porque no se entiende que para tomar una decisión, ellos cuentan con una variable más para evaluar la situación: sus desdoblamientos astrales.

Hay una psicología especial que se necesita para desdoblarse. Esa psicología se va gestando y se va construyendo en la medida que la persona va desdoblándose. Finalmente  se llega a eso que somos todos nosotros, seres un poco solitarios, que miramos al mundo como un patio de juegos donde los seres humanos juegan al gran teatro de la vida. Cada quien asume su papel y trata de cumplir lo mejor que puede, y aunque todo parece  tan real, nosotros sabemos que finalmente todo es un juego.

No escribo más acerca del Desdoblamiento Astral, porque no es necesario (salvo que considere que he omitido algo importante). Con todo lo que escribí, hay para toda una vida o para varias si se trata de perfeccionarse. Las cosas que faltan, sé que cada quien logrará descubrirlas porque son pequeños detalles que solo necesitan de un poco de sentido común.

En todo lo que escribí, nunca hablé de los seres astrales, ni de los maestros, ni  ángeles, ni templos, ni extraterrestres. No lo hice porque no creo en ellos. Si creyera, ya me habría declarado maestro, iluminado, o mensajero del milenio, pero nunca he creído todo lo que me dicen en el Astral.

No comprendo por qué el Astral tiene que ser una copia del mundo tridimensional. No Acepto que allá haya templos y que los personajes astrales tengan manos y pies. No comprendo esas cosas.  Si el Astral es un lugar espiritual, energético, ¿porqué hay allá seres con ojos? ¿Para qué la ropa? ¿Para qué las piernas si uno puede transportarse en un pensamiento a otros mundos? ¿Por qué tener una boca? Allá no se habla, ni se come hamburguesas.

En fin, son miles de detalles que hacen que no crea lo que veo en ese mundo. Lo que sí sé, es que existe, y que mi tarea es descubrir qué es lo que realmente hay allá.

El desdoblamiento Astral no es el fin. Muchos se están confundiendo y perdiendo el tiempo creyendo que  desdoblarse es el objetivo, la salvación. El Desdoblamiento Astral, es solo una herramienta que nos ayuda a comprender la vida, el mundo, el universo. Cuando usamos bien el Desdoblamiento Astral, las respuestas llueven del cielo, nos damos cuenta que la verdad es todo, que hasta le mentira es la verdad, y que no existe nada más que energía que se crea y recrea en infinitas formas, en fin, como muchos  dicen, todo es Dios.

Ivan Guevara












El cómo es Dios, es algo que nadie lo sabe. Cada religión, creencia, etc., tiene su particular idea de Dios. Además, cada quién le asigna arbitrariamente atributos muy particulares.

El Dios de uno, no es el de otro, aunque ambas personas estén en la misma creencia. El Dios de los católicos, no es el Dios de los budistas, ni el Dios de los habitantes originarios de América del Sur,  es el Dios de los antiguos habitantes de Europa.

Existen Dioses para todos los gustos. Hay de varias formas, colores, y sabores. Existen Dioses vengativos, coléricos, llenos de ira; y los hay amorosos hasta el extremo.

Algunos dioses aman unas cosas, y detestan otras. Otros, son celosos, avaros, y siempre procuran juzgar y sentenciar. Todo esto me hace recordar al Dios de los gatos que mientras ellos le piden pescado, un perro les dice que están equivocados, que Dios es perro, y que no hay que pedirle pescado, sino huesos.

Hay veces que pienso que el ser humano es muy estúpido o es que finge serlo porque le conviene ¿Cómo es que no nos damos cuenta de eso? De que hay millones de dioses, tantos como seres humanos. No queremos ver la realidad porque no nos conviene. Ya tenemos esposa, hijos, deudas, hipotecas y grandes planes para nosotros y los nuestros, y lo que importa es el dinero. Solo así se entiende que la mayoría de las veces actuemos, a sabiendas, tan estúpidamente. 



En nuestro proceso evolutivo como seres humanos, hemos tenido que aprender muchas cosas, y una de las más importantes para esta sociedad, es el cómo vamos a subsistir. Nos preparamos desde que nacemos para ganar dinero. La idea de Dios que tenemos es la que hemos heredado de nuestros padres: un Dios nos ayude a llevar el pan a la mesa. El Dios proveedor de pan es todo lo que el ser humano pide. Y si ese no fue el Dios que nos enseñaron, buscaremos eso en nuestra vida, y nos llamaremos espirituales.

Cada ser humano, lleva dentro de sí mismo una inquietud primaria más allá de las necesidades básicas. La necesidad de saber, conocer, cómo y para qué es que está aquí. Aunque nos hayamos puesto la máscara de la materialidad, cuando estamos solos, cuando nadie nos puede ver, nos preguntamos si estamos haciendo lo que un ser humano viene a hacer. La verdad es que en cierto sentido hagamos lo que hagamos, estamos haciendo lo correcto; pero más allá de eso, ¿nuestra alma se siente feliz de hacerlo? Cada quien tiene que responderse esa pregunta.

Si hay una verdad absoluta, la búsqueda de ella debe ser lo que caracterice al ser humano. Pero la verdad absoluta es un gran desafío; es el más difícil desafío que alguna vez cada ser humano tiene que emprender, porque no hay camino, ni hay señales externas, es como caminar en la oscuridad alumbrado de una pequeña vela que solo nos permite estar a salvo en el lugar donde nos encontramos. Más allá de eso, no vemos, no hay cómo. Y entonces es allí donde nuestra naturaleza verdadera, real, sale. Nuestro ADN cósmico, eterno y universal, nos dice que hay algo más allá de todo. Que aunque la oscuridad y el miedo no nos dejen comprender lo trascendental, es seguro que hay algo más allá de todo este mundo de percepciones sensoriales. Y así damos el siguiente paso.

Alguna vez comprendí que si había venido a este mundo a comer, embriagarme, comprar ropa, tecnología, y todas las demás cosas que hace el ser humano promedio, el paso por este mundo sería para mi una gran frustración. Así es como me atreví a comprender que, finalmente, Dios es como nosotros somos. Si en nuestro interior traemos la ambición, la venganza, la ira, la crítica, el pecado, el castigo, el celo, ese es el Dios que buscaremos. Alguien que colme nuestras expectativas.

Cada ser humano ha creado a su Dios particular. Cada iglesia, religión, grupo social, económico, étnico ha creado a Dios a su imagen y semejanza. Y cuando en la Biblia dice que Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, lo que quiere decir en realidad, es que , nosotros somos los que creamos al Dios que nos conviene.

Siendo así la cosa, me parece maravilloso que cada Dios que ha sido creado por el ser humano, funcione. Me quedo estupefacto cuando veo que a pesar de que hay miles de dioses en este planeta, todos de alguna manera hacen su trabajo decentemente. Lo que me lleva a la siguiente conclusión: que Dios, es absolutamente todo, y así, no le importa si le das un nombre u otro, si le asignas unas cualidades u otras, si le das ciertos valores u otros, igual te hace los milagros y te ayuda en tus metas y objetivos. 

Dios es el motor del universo, es la energía sin la cual no puede existir nada. Dios es la fecundidad extrema y eso es natural para Él. Por eso se dice que Dios da. A nada le dice que no, porque hasta el no, para Él, es un sí.

Aquí, abajo, en el mundo material, donde los sentidos cuentan y el hambre es despiadada, nos hacemos problemas; y lo único que hemos hecho en miles de años de civilización humana, es, separar, romper, particularizar, -porque nos conviene-, lo que en realidad es un todo, porque desde nuestra pobre perspectiva, no es un todo, y lo que cuenta es nuestra percepción. Hay que subir al monte, para ver el panorama de lejos, solo así nuestro dios provinciano, se va a universalizar.








Ivan Guevara


“Danos hoy el pan nuestro de cada día”, dice parte de la oración que se le atribuye a Jesús. Nada tiene tanta importancia para el ser humano como aplacar su hambre. Esa es la necesidad básica que tenemos que satisfacer todos los días. A ella están dirigidos todos nuestros esfuerzos, todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

Con tanta tecnología, evolución social y emocional, con tanto avance en medicina, comunicaciones, etc., el problema de qué vamos a llevarnos a la barriga, sigue siendo la mayor preocupación de esta humanidad. Y no importa si uno para calmar su hambre se llene la barriga con un pan con té, o con el más caro filete.


Estudiamos, obtenemos maestrías, post grados, emprendemos empresas, negocios, los hacemos crecer; nos especializamos en lo que sabemos hacer cada vez más, etc., para pasar a comer un delicioso plato gourmet, en vez de un arroz con huevo frito.

Cuando creemos habernos dado cuenta de las cosas, comenzamos a pensar y a cuestionar ese sistema, entonces ¿qué es lo que hacemos? Nos llamamos, revolucionarios, hemos despertado, y nos llamamos espirituales. Pero la espiritualidad actual, es solamente una forma elegante de seguir luchando por el pan nuestro de cada día. En realidad nada ha cambiado, solo decimos que Dios, es ahora nuestro proveedor.

El problema del hambre en sus diferentes manifestaciones, ya sean las terribles que se viven en ciertos lugares de nuestro planeta, u otras que son más llevaderas, es lo que dirige nuestras vidas.

Los templos, las iglesias, los grupos esotéricos, espirituales, etc., están llenos de gente que está buscando la forma más cómoda de ganarse el pan nuestro de cada día.

Si nuestra espiritualidad está sujeta a nuestra barriga, ella es falsa. Si nuestra espiritualidad está ligada a nuestra billetera, ella es falsa. Si nuestra espiritualidad está ligada a nuestro bienestar material, ella es falsa. Si nuestra espiritualidad está ligada a nuestras satisfacciones sensoriales como comer, reír, tener sexo, etc., ella es falsa.

Si nuestra espiritualidad está ligada a nuestros miedos, como el miedo a morir, o a lo que pasará después de la muerte, ella es falsa. Si nuestra espiritualidad está ligada a nuestro miedo a la sociedad y buscamos un lugar donde podamos prosperar sin ser robados o traicionados, ella es falsa. Si nuestra espiritualidad está ligada a conseguir el amor verdadero, ella es falsa. Si nuestra espiritualidad nos ayuda vivir en una burbuja de “felicidad y realización” aislándonos del mundo, ella es falsa.

En síntesis, si nuestra espiritualidad está ligada a cualquier cosa, ella no tiene sentido, es falsa, y como tal, nos hará llegar no a la verdad, sino a la “verdad” que nos conviene. Es por esa razón que solo han logrado la liberación o la iluminación unos cuantos humanos aun cuando ya han pasado doscientos mil años desde que comenzamos a pensar y tener conciencia de nosotros mismos.

El pan nuestro de cada día es la principal preocupación de los seres humanos, mientras esa preocupación sea, no podremos iniciar una espiritualidad verdadera, porque cada cosa que hagamos, estará ligada a eso.

Si yo vivo de algo, y ese algo es mentira, no voy a decir que lo sea, porque entonces perdería mi fuente de sustento. Es por eso que hay defensores de muchos mitos, fantasías y mentiras, que se dedican a inventar teorías, las van perfeccionando, y además van justificando sus conclusiones, de manera muy inteligente, aun sabiendo que ellas no tienen nada de cierto; pero ya están en la trampa, porque tienen techo, abrigo, y comida, gracias a esas teorías. Esas personas nunca podrán hallar la verdad, para ellas la verdad es lo que les llena la barriga.

Las verdaderas personas espirituales que ha dado esta humanidad, comenzando por Jesús, nunca estuvieron preocupadas en lo que iban a llevar a su boca. Esa preocupación primaria, esa variable que es inevitable para el resto de los seres humanos, no existía para ellos. Su espiritualidad era solo eso y no estaba ligada a nada. No estaban buscando nada en realidad, solo eran. Eran genuinos seres humanos, manifestación de Dios con todas sus características.

Ningún maestro verdadero busca nada en realidad ¿Qué va a buscar? No hay nada que buscar ¿A dónde va a llegar? No hay donde ir ¿Qué hay que descubrir? No hay nada que descubrir ¿Qué camino va a recorrer? No hay camino. Un verdadero maestro sabe eso, por esa razón se dice que está despierto; y entonces ¿qué hace? Nada. Se dedica a vivir, y mientras está vivo en este mundo, hace algo que lo apasione, porque algo tiene que hacer. Pero no es que esté buscando algo, no es que piense que tiene sentido lo que hace con este cuerpo físico, solo hace, como lo hace Dios, sin juzgar, sin limitaciones.


Si buscamos la verdad, no deberíamos estar preocupados por el pan nuestro de cada día. Si somos realmente espirituales, tendríamos que comprender que el pan nuestro de cada día siempre va a estar allí.





Ivan Guevara
Las palabras ocultan el verdadero significado de las cosas cuando se trata de explicar lo que es abstracto. Espero que con el tiempo, el ser humano pueda crear otras que expliquen y transmitan lo que ocurre realmente en una experiencia espiritual trascendental.

El limitado número de palabras que hemos inventado, no es suficiente para explicar la espiritualidad verdadera. Con todas las palabras que están en el diccionario, solo podemos dilucidar de manera correcta las situaciones concretas que se dan en el mundo material. Pero todo lo que se da en el mundo espiritual, necesita de un idioma especial que lamentablemente todavía no se ha inventado. ¿Por qué aún no ha sucedido eso? Porque las experiencias espirituales son íntimas y se dan en estados de conciencia donde la comunicación es diferente, y por lo tanto se necesita de palabras nuevas que puedan explicar correctamente lo que uno vive en el Astral.

Sé que ese nuevo idioma, inevitablemente aparecerá cuando un gran porcentaje de la humanidad sea realmente espiritual. Entonces, como todo, nacerá de la necesidad.

Cuando uno habla de una experiencia espiritual, en este caso en el Astral, por más cuidadoso que uno sea, la experiencia se desfigura. La experiencia ya expresada en palabras, termina convirtiéndose en una historia fantástica, y muchas veces ridícula. Ese es el motivo por el que no me he atrevido a contar mis experiencias astrales. 

Las cosas que se comprenden cuando nuestra mente tiene para esto un recurso más, es decir, cuando está en modo interdimensional, también son incomunicables sin que estas pierdan su esencia, porque no existen las palabras correctas para explicar las conclusiones a las que uno llega en ese momento.

Los que se desdoblan, saben, que hay situaciones, circunstancias, determinadas conclusiones, que solo pueden hacerse en el Astral. Cuando uno está allá, en la Quinta Dimensión, reflexionando, todo cuadra, y es como una hermosa ecuación. Cuando uno despierta, la comprensión se reduce a este mundo, y la hermosa ecuación, desaparece, ya no está, es un absurdo.


Todo el diccionario, en este caso el Diccionario de la Legua española, está colmado de palabras que sostienen este mundo. Cada palabra, sostiene, afirma, y reafirma, lo que significa. Así ha ocurrido por el uso y la costumbre. Gracias a esto, todos los mensajes de los pocos humanos que han llegado a la iluminación, (hasta esa palabra distorsiona lo que ellos hicieron) han sido malinterpretados, por ignorancia, o, por oportunismo y conveniencia. Por ese mismo motivo, cuando se habla de la voluntad de Dios, nos han hecho creer que ella, esta solamente relacionada con alguna religión en particular y que solo ella goza de tener la verdad. Pero, la voluntad de Dios es tu voluntad y la de tu enemigo. La voluntad de Dios, es mi voluntad y la de mis hermanos, estén de acuerdo conmigo, o no.




La voluntad de Dios no es parcial. La voluntad de Dios es la voluntad de todos, y no hay contradicciones si lo vemos desde un nivel superior. “Buenos y malos”, todos, hacemos la voluntad de Él. Si en todo está la voluntad de Dios, entonces, somos nosotros los que debemos hacernos responsables por nuestros actos, porque hasta en el mínimo movimiento de nuestros músculos, está la voluntad de Dios. Y entonces, debemos usar esa voluntad responsablemente, y esto quiere decir, que luego tenemos que responder por lo que hagamos con ella. 

Así que la voluntad de Dios está allí, para todos, “buenos y malos”, y podemos lograr nuestros objetivos porque esa es la voluntad de Dios. Pero debemos comprender que cuando sembramos trigo, cosechamos trigo, no frijoles, ni zanahorias. Así, lo “bueno” trae como consecuencia lo “bueno”, y lo “malo” lo “malo”. Además, cuando sembramos trigo y luego cosechamos trigo, también debemos comprender que de un grano, cosecharemos no uno, sino, cientos; entonces, si nuestras acciones son “buenas”, cosecharemos cosas “buenas” en cantidad; y si son “malas”, tendremos como resultado consecuencias “nefastas” en abundancia.

Dios es amor infinito. A nadie le negaría su poder, energía y fuerza; y su voluntad está absolutamente en todo. Al saber esto, los que crearon las religiones, creencias, escuelas espirituales, etc., se dieron cuenta que tenían que inventar algo para que el ser humano viviera en la ignorancia y así no usara el total de sus potencialidades, porque si lo hacía, era peligroso. Entonces restringieron la voluntad de Dios a su particular religión.

Los católicos dicen: esta es la voluntad de Dios. Exactamente lo mismo dicen infinidad de otras religiones, iglesias, creencias, etc. Esa es una gran mentira. Eso dicen, porque saben que el ser humano es un ser complejo, con una mente compleja en la que se pueden instalar programas, creencias, que luego son definitivas en la vida de una persona. Si alguien, de niños nos dijo que la voluntad de Dios es lo que dice alguna iglesia en particular, eso quedara grabado en nuestra mente profundamente y hasta la olvidaremos. Pero ese es el secreto de una creencia, que una vez instalada, actúa desde las sombras. Y entonces, con el tiempo, por más que nosotros queramos hacer algo que vaya en contra de esa creencia, no podremos. Ese es el poder de las creencias, y así, tiene sentido que la iglesia católica por ejemplo se empeñe en que los seres humanos sean introducidos en sus ritos y dogmas desde niños. Saben que una vez hecho eso, no podrán escapar hagan lo que hagan. 

Muchas situaciones desdichadas que viven los seres humanos tienen su origen en la creencia de que la voluntad de Dios está en alguna iglesia en particular, y que al no estar allí, no están haciendo la voluntad de Dios. Qué locura. 

El mejor ejemplo de que la voluntad de Dios está en todo, está en las personas que creen en diferentes dioses, cada una de ellas dice que está haciendo la voluntad de Dios. Si miramos con cuidado, todos logran sus objetivos, sus metas espirituales y materiales, porque Dios es así, y su voluntad es la voluntad del católico de cristiano protestante, del budista, del judío, del ateo, etc. 

Cada quien cree en su dios, o en sí mismo, y aunque alguien diga que solo él está haciendo la voluntad de Dios, la realidad le demuestra que todos hacen la voluntad de Dios, porque nada, absolutamente nada podríamos hacer si no fuera la voluntad de Dios.

Toma muchos años el desinstalar de la mente los programas absurdos que nos han instalado desde niños. Toma toda una vida diría yo. Luego, te das cuenta de que siendo Dios infinito en amor, y creador de todo, y que sin Él nada existiría, su voluntad por ese hecho, también, está en todo. 

Es verdad cuando las iglesias dicen que Dios es amor, lo es. Es un amor incondicional para con todo, para consigo mismo en realidad, porque Dios al ser absolutamente todo, se ama a si mismo incondicionalmente (es el maestro de eso que llamamos amor propio), y no se juzga ni critica por ninguna de sus creaciones. Se complace expresando su voluntad en todo.

Dios nos enseña a amarnos con plenitud y totalidad, sin juzgarnos, ni criticarnos. Y no podría ser de diferente manera, porque somos Él. Dios nos dice Tú eres mi hijo, así como se lo dijo a Cristo. Pero nos confundimos y pensamos debido a intereses, que solo él era el hijo de Dios. Todos somos hijos de Dios y todos somos primogénitos. Y al ser hijos de Dios, su voluntad es la nuestra, y nuestra voluntad es la voluntad de Dios. 

No importa qué hagamos, estamos haciendo la voluntad de Dios, la diferencia está en que si colaboramos con la vida, tendremos una existencia, plena, llena de alegría y satisfacciones. Y si colaboramos con la muerte, muerte y dolor recibiremos. Nosotros creamos nuestro destino, nuestro futuro, con nuestros actos, pensamientos y sentimientos. Para bien o para mal, igual Dios nos ayudará a lograr nuestros objetivos.

Si en todo está la voluntad de Dios, lo que nos toca como humanos es crear y recrear las leyes, reglas, moral, mandamientos, etc., para así garantizar que cada persona en este mundo tenga una vida plena, llena de satisfacciones que le hagan buscar sinceramente una espiritualidad nueva, sincera, sin trabas, ni confusiones, ni intereses que le hagan perder el tiempo y finalmente la vida siguiendo la espiritualidad actual absurda, que aun siendo absurda, es también la voluntad de Dios.







Ivan Guevara
Blanco, Negro. Luz, sombra. Positivo, negativo. Izquierda derecha. Masculino, femenino. La dualidad está en todo. Son los opuestos interactuando para crear algo nuevo. Sin lo uno no hay el otro, y no hay creación.

Si en el átomo no existieran electrones y protones, sencillamente no habría átomo y no habría moléculas ni partículas. Este universo tal como lo conocemos, no existiría.

La dualidad está manifestándose a cada instante en este mundo, es obvia, y a veces no. Nuestro Cuerpo Físico funciona eficientemente gracias a ella. Los procesos bioquímicos que se dan en nuestro organismo, son todos gracias a interacciones y reacciones químicas basadas todas en el átomo.

Toda la vida que conocemos. Todas las galaxias, todas las estrellas, y hasta la más pequeña mota de polvo, existen gracias a la dualidad. El más diminuto organismo, vive, funciona, es capaz de realizar sus funciones básicas, gracias a la dualidad. No hay nada que escape a ella.




La dualidad en el mundo salvaje ha hecho que los depredadores cuenten con armas eficientes para conseguir su alimento; pero también ha hecho que los que son las presas, tengan un sistema de defensa muy eficiente que les ha permitido sobrevivir sin extinguirse.

La dualidad es fácilmente comprendida cuando hablamos de ella como protón (+) y electrón (-). O cuando entendemos el campo magnético de la Tierra que tiene dos polos; pero más allá de eso, la dualidad ha sido usada para tratar de explicar el bien y el mal; la luz y la sombra;  Dios y el Diablo., etc. Así, la dualidad, en la sociedad ha hecho que avancemos creando nuevas leyes sociales, acuerdos, reglas, para convivir sin destruirnos, al menos no totalmente.

La dualidad es Dios mismo experimentándose en este Mundo Físico, y al hacer eso, naturalmente aparecen esas dos fuerzas. Dios al crearse a sí mismo y experimentarse en infinidad de situaciones y cosas, da lugar a todas las leyes de la física y de la química que conocemos.

Dios al parirse a sí mismo, se transforma en todo lo que conocemos y lo que aún no conocemos, y así transformado, sigue siendo Él mismo, y es por esa razón que somos Él, y Él es nosotros. Cuando se dice que Dios es todo, es porque así lo es, y esto no hay que tomarlo como una metáfora, sino que es así. 

Muchos dicen que más allá de la dualidad está Dios. Pero no hay más allá,  solo existe la eterna expresión inteligente de una energía extraordinaria a la que hemos llamado Dios, Conciencia Universal, Nada,  Todo, el Gran Arquitecto, etc. Esa energía, es la que crea y recrea todo siendo ella todo; es decir que, se recrea y crea así misma en infinitas formas.
Sin esa energía no podríamos existir, y no podríamos pensar ni tener sentimientos. Sin esa energía nada evolucionaría. Sin esa energía sencillamente nada existiría. Esa energía a la que llamamos Dios, es de naturaleza creadora. Crea todo y se adapta a todo. No juzga si va a crear, sencillamente crea.

Si Dios es amor, entonces amar es crear. Crear sin restricciones, sin censuras, y así, crear y recrear es la naturaleza de nosotros porque  en nosotros está esa energía, somos esa energía.

Ninguno de nuestros planes se podrían realizar sin Dios. Dios ayuda al bueno y al malo. Ambos logran su objetivo. Ambos usan la misma energía. Si quieres hacer una vida constructiva, Dios te ayudará. Pero si quieres hacer una vida destructiva, también Dios te ayudará. Dios y el Diablo, es la dualidad que siempre nos ha perseguido desde niños. La verdad es que no existe esa dualidad, porque el diablo no podría existir sin Dios. Todo absolutamente todo es Dios.

Dios es como una sustancia mágica cuya inteligencia está más allá de nuestra comprensión. Con esa sustancia, podemos hacer lo que queramos, sin restricciones. Y no es que nosotros estemos haciendo algo con esa energía, sino que, es Dios mismo haciéndose a si mismo para experimentarse a si mismo en muevas circunstancias.

Cuando el ser humano se dio cuenta de eso, se apresuró a crear las religiones, las iglesias, la teología, la filosofía, la moral, la ética, etc., con el fin de ponerle un  límite a las masas. El miedo a perder su posición de poder, los llevó inventar el pecado y el castigo, porque un ser humano que sabe que Dios no juzga, que es una energía que puede ser usada para el bien como para el mal, es peligroso.

Las mil cara de Dios, son el mensaje de que Él está absolutamente en todo, y que Dios no está arriba ni abajo, ni en otra dimensión, ni en las iglesias, ni en los templos ni en alguna persona en particular. Las mil caras de Dios, quiere decir que Él, está aquí y ahora, en ti, en mi, en un árbol, en una piedra, en un pez, en una bacteria que causa la muerte, en un virus que nos resfría. Dios está en la enfermedad, en la salud, en la muerte. Nada es sin Él. Dios no juzga y dice “Ah, esta bacteria va a causar mucho daño al hombre, le quitaré mi energía par que no exista.” Dios simplemente se crea y se recrea hasta en una bacteria que va a causar la muerte a los seres humanos. La bacteria vive se reproduce, muta, se especializa y progresa y sobrevive matando a alguien, todo gracias a Dios.




Dios no tiene partido ni filosofía, ni preferencia alguna. Somos nosotros los que hemos tenido el atrevimiento de decir que Dios dice sí a algunos, y a otros dice no, y hemos hecho eso porque nos conviene, porque le conviene a nuestra economía principalmente.

El Dios que esta de un lado, que tiene una camiseta, que solo a algunos grupos apoya, es un absurdo. Dios apoya a todos porque esa es su naturaleza. Buenos y malos, justos e injustos, pecadores y virtuosos, todos gozan del favor de Él y de su amor creador.

Algunos de los seres humanos que se creen más inteligentes que los demás, han hecho y siguen haciendo que el resto crea la absurda idea de un Dios parcializado, y lo hacen porque les conviene. Así es como exterminan pueblos, porque son malos o herejes. Así es como maltratan a sus semejantes porque su Dios no es el correcto. Así es como roban, porque el Dios del que roban es falso. Nos hemos convertido en seres astutos y despiadados, y es así como justificamos las guerras y los abusos que cometemos. 

Comprender la dualidad es comprender que ella es Dios expresándose en dos. Comprender eso es comprender que por la misma razón no debemos juzgar. Comprender eso es saber que Dios nos apoya en todo lo que deseemos, sea cual sea nuestro proyecto. Comprender eso es comprender que no hay bueno ni malo, que sí hay actos del ser humano que causan diferentes consecuencias y que algunas de esas consecuencias nos hacen vivir o morir, reír o llorar, pero que igualmente Dios está en la vida y en la muerte, en nuestras lágrimas como en nuestras risas.

Si Dios es todo ¿qué nos queda? Tener leyes, leyes hechas por los nosotros para garantizar nuestra supervivencia de una manera armónica. Pero de allí a decir que Dios dijo algo, o que dio ciertos mandamientos o leyes es una locura que hasta ahora estamos pagando bien caro.

Dios no dijo nada, a nadie. Sin embargo, Dios nos habla todo el tiempo, en cada ser humano, en una mosca, en una flor, en un crimen, en una nube, en una decepción, en una alegría, en la muerte, en el nacimiento, en la mecánica de las sociedades, en la bolsa de valores, en la basura, en un diamante, en los sistemas políticos, en los sistemas económicos, en la tecnología, en la ciencia, en el ocultismo, en la brujería, en el arte, en la danza, en la salud, en la enfermedad, en la sexualidad, en las drogas, en el alcohol, en el tabaco, ….  







Ivan Guevara










¿Qué es la comprensión? Según la definición formal, comprender es: entender, ser capaz de conocer una cosa. Pero para que los que nos desdoblamos y estamos buscando verdades universales, comprender implica una serie de elementos muy definidos y otros no.

La comprensión de un explorador astral, es la capacidad de poder percibir de una manera global, holística, cualquier cosa, la vida. Pero el término holístico es variable para cada ser humano.

Para algunos la totalidad puede ser una cosa, para otros, otra. Para algunos, holísticamente, un fenómeno, puede abarcar hasta algún punto, para otros será otro punto. Cada ser humano tiene un límite cuando se trata de percibir cualquier fenómeno. No es casualidad que alguna vez nos hayamos dicho “¡cómo no se me ocurrió a mí!” o “¡cómo no pude ver eso!”

La capacidad de percibir holísticamente algo, es como el sentido de la vista. Unos verán más lejos, y otros, verán lo que está muy cerca, y no basta decir simplemente que todo está relacionado.



En general, la comprensión está relacionada con la capacidad de percepción del mundo que tenemos. Comprender el mundo no es solo percibirlo a través de los órganos de los sentidos, sino que, es saber leer los códigos que van implícitos en cada acto de los seres humanos.

Mucho de la comprensión es el resultado de darnos cuenta de que este mundo es solo apariencia. Cuando no sabíamos eso, vivíamos en las nubes y cometíamos muchos errores.

La comprensión es como una linterna. Al principio, es una pequeña, con una sola batería y un foco muy pequeño. Cuando vamos despertando, madurando, es como si la linterna creciera, y ahora ya tiene dos o más baterías, un foco más potente, y claro, naturalmente, podemos iluminar la oscuridad mejor y más lejos. Luego, con el tiempo, a esa linterna le podemos añadir una luz ultravioleta para observar otros fenómenos, y luego una luz infrarroja para poder ver en la oscuridad. Finalmente, nuestra linterna puede tener todos los filtros de luz que tienen los telescopios astronómicos los que son capaces de poder “ver” muchas frecuencias de luz del universo. Así es como la comprensión se amplía debido a que ya no solo percibimos el mundo con nuestros cinco sentidos.

La comprensión, de ser muy simple, se va sofisticando, y va incluyendo en su arsenal de observación diferentes herramientas, que le permiten ver mejor y comprender de una forma global  la vida en general.

Pero para comprender hay que ser conscientes ¿Qué es ser consciente? Ser consciente es darse cuenta. Darse cuenta del entorno y de uno mismo.

Todos los seres son conscientes en alguna medida porque todos se dan cuenta de algo; incluso los seres unicelulares se dan cuenta si están en la luz o en la oscuridad, si están en un medio ácido o alcalino, si hace frío o calor. En la medida que los seres vivos se van haciendo complejos pueden darse cuenta no solo del frío o el calor, la luz y la sombra, etc., sino de un entorno más lejano y de las interrelaciones entre ellos y los demás seres vivos. Los animales mamíferos ya tenemos otro nivel de conciencia, porque nos damos cuenta no solo de nuestro entorno a través de nuestros cinco sentidos, sino que también podemos observar muchos fenómenos sociales, emocionales, mentales, y comprenderlos. Por ese motivo, el ser humano con sus cinco sentidos y un cerebro hasta ahora el más desarrollado del universo conocido,  tiene un nivel de conciencia muy superior al de todos los demás seres de este planeta. Su capacidad, hace que no solo se dé cuenta a través de sus cinco sentidos, sino que es capaz de darse cuenta de muchas sutilezas de su entorno ya no solo materiales, sino, emocionales y mentales, y lo más importante, es consciente de sí mismo, y es lo que nos ha llevado a hacernos las grandes preguntas existenciales que hasta ahora no han sido resueltas.

La mejor comprensión llega con el tiempo. Para comprender mejor las cosas, se necesita un buen arsenal de armas de observación y un Cuerpo Físico maduro. Tal vez a mucha gente no le guste lo que voy a escribir, pero muy pocas personas jóvenes pueden realmente comprender. Esto es debido a que su cerebro aún no ha terminado de desarrollarse, especialmente el área racional, que en muchas personas aun con treinta años sigue sin terminar de desarrollarse. Es por ese motivo, que todos en la juventud hemos hecho locuras, y esto se debía a que no solo éramos jóvenes, sino que aún nuestro cerebro no había terminado de desarrollarse. Éramos, arriesgados, temerarios, creíamos que nada malo nos podía pasar. Ese comportamiento se debía a que el área de nuestro cerebro encargada de evaluar si una situación era peligrosa para nuestras vidas, aún no se había desarrollado, y probablemente es la razón del por qué los soldados que no son profesionales (todos muy jóvenes), aceptan ir a la guerra sin cuestionamientos, siguiendo a un líder que los emociona lo suficiente como para exponer sus vidas en favor de ideales que son una locura.

Comprender es algo único del ser humano, y es el conjunto armónico de la madurez física, madurez emocional, y madurez mental, aunada a una serie de herramientas de percepción que hemos idos descubriendo y cultivando a lo largo de la vida. Pero nada de esto sería provechoso ni útil sin la inteligencia. Una computadora puede tener un hardware muy potente, y muchos programas para resolver infinidad de problemas, pero si solo tiene eso y carece de un Sistema Operativo, el software y el hardware no le servirán de nada.

En el ser humano, el Sistema Operativo es nuestra inteligencia. Gracias a ella, todos los datos de nuestros sentidos, y de las diferentes herramientas de percepción que hemos desarrollado, son asimilados, sistematizados, entendidos y comprendidos.

La inteligencia es la que a través de un proceso aún desconocido, puede establecer las conexiones entre los diferentes datos que recibe, y luego puede sintetizar y comprender un hecho de la vida de una manera global. Así comprender, también es tener la capacidad de organizar hechos aparentemente aislados y formar un contexto complejo y abstracto el que representa la realidad.

Comprender, es algo abstracto, y de acuerdo a esa visión, cada quien tiene una idea del mundo, su idea, su definición, su comprensión. Y es por ese motivo que en algún momento, creemos que comprender, es repetir algo que nos ha convencido de alguna manera, y así por ejemplo, por teoría podemos decir que todo está relacionado;  pero comprender eso es algo muy diferente. La teoría no es comprender, salvo para el que haya comprendido algo y haya creado esa teoría.

Por teoría podemos decir que lo que uno le hace a los demás, se lo está haciendo en realidad a uno mismo. Comprobar eso es comprender.

Cuando alguien que se desdobla y dice que el ser humano no es solo el Cuerpo Físico, dice algo que ha comprendido a un nivel que solo los que se desdoblan pueden hacerlo. Su comprensión en ese tema por ejemplo está basada en hechos, porque cuando se desdobla, él está en algún lugar sin su Cuerpo Físico, haciendo alguna cosa a voluntad.

Para sintetizar, podemos decir que:

La comprensión, para alguien que se desdobla, es la síntesis de lo que siente, piensa y hace, aquí en el Mundo Físico, y en el Mundo Astral.

La comprensión es el resultado de experimentar el mundo estando despierto, atento.

La comprensión es el resultado de la sinceridad para con uno mismo.

La comprensión es el resultado de la sincera búsqueda de la verdad.

La comprensión es el resultado de la madurez no solo mental, sino de la madurez física del cerebro.

La comprensión es el resultado de la transformación y reconexión de nuestras neuronas.

La comprensión es el resultado de todas las herramientas de observación que hemos logrado desarrollar.

Creo que hay niveles y niveles de comprensión. Creo que hay niveles de comprensión de los cuales solo puedo hacerme una idea difusa porque estoy seguro de que hay inteligencias superiores a la del ser humano. ¿Cómo piensan esas inteligencias? ¿Cuáles son sus herramientas de percepción? ¿Cómo comprenden? Son cosas de las cuales no me atrevo a hacer especulaciones, porque con esta mente humana en un cerebro humano, es realmente una ridiculez querer hablar acerca de los otros niveles de conciencia. Lo que puedo decir, es que hay otros niveles de comprensión, pero hablar de ellos sería como si un chimpancé, tratara de explicar la conciencia humana desde su perspectiva.








Ivan Guevara


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Ivan Guevara
Autor del blog Aprendiz de Mago y La Otra Realidad Conversaciones con Elam.